Susana Shiava
Sobre mi
Creo en el poder del sonido para transformar, en el silencio que cura, en la conciencia en el cuerpo y en la belleza de volver a lo esencial.
Mi misión es ayudarte a vibrar desde tu verdad, con coherencia, presencia y amor.
Desde siempre he sentido una profunda conexión con la naturaleza, con el misterio de la vida y con aquello que no se ve, pero se siente.
Mi camino comenzó con una búsqueda interior que me llevó a explorar distintas vías de sanación, espiritualidad y autoconocimiento, hasta descubrir que el sonido y la vibración eran mi medicina, y también mi forma de compartir con el mundo.
A través del camino del yoga, los cuencos tibetanos, los baños de sonido y vibración y la conexión con los elementos, acompaño a personas que desean reconectar con su centro, liberar bloqueos y recuperar su vitalidad.
Mi enfoque une la sabiduría ancestral (conciencia corporal, yoga y ayurveda, medicina china, chamanismo), la energía sutil, la presencia consciente y principios de la física cuántica, integrando cuerpo, alma y espíritu.
Mi propósito es acompañar los procesos de busqueda para que otros puedan recordar quiénes son realmente.
Experiencias Extraordinarias
Mi viaje a Nepal fue un antes y un después.
Caminar por las montañas del Himalaya, meditar y practicar yoga en templos antiguos y escuchar el sonido ancestral de los cuencos tibetanos en su lugar de origen me conectó con algo sagrado.
Allí comprendí que el sonido no solo se escucha… se siente, se honra y se vive como medicina.
Agradezco profundamente a mi maestra Jacomina Kistemaker, pionera en la introducción del trabajo con cuencos tibetanos en Europa.
Su sabiduría, sensibilidad y conexión con el sonido marcaron un antes y un después en mi vida y en mi forma de acompañar.
Su enseñanza fue semilla para todo lo que hoy comparto.
Maestros Maravillosos
Tuve la fortuna de formarme con Mike Boxhall, terapeuta osteópata y maestro del “no hacer”.
En su presencia aprendí a sostener el silencio como herramienta sanadora, a confiar en la sabiduría del cuerpo y a convertirme en espacio.
Ese seminario me cambió para siempre: fue una iniciación hacia una forma más profunda, sutil y compasiva de acompañar.
Mike Boxhall, autor del libro “La silla vacía”, me enseñó que el verdadero poder está en la escucha profunda y en el vacío fértil.
Su enfoque, basado en la presencia sin juicio, me mostró que la sanación ocurre cuando nos apartamos y dejamos que la vida actúe.
Un maestro que me enseñó a confiar en lo invisible.
